Espacios funcionales
Estudiamos puestos, salas de reunión y zonas de paso según el uso previsto.
Adapta puestos de trabajo, despachos y salas de reuniones a las necesidades de tu equipo. Planificamos distribución, iluminación y acabados teniendo en cuenta la actividad de la oficina.

Estudiamos puestos, salas de reunión y zonas de paso según el uso previsto.
Definimos las necesidades de iluminación y puntos eléctricos junto con la distribución.
Valoramos si la obra puede dividirse en fases y qué trabajos afectan al uso del espacio.
Antes de reformar una oficina conviene saber cuántas personas utilizarán el espacio, qué tareas requieren privacidad y qué zonas reciben visitas. Estas decisiones ayudan a ubicar puestos y salas sin perder superficie en recorridos innecesarios. También permiten concretar las instalaciones y los acabados de cada ambiente.
El coste depende de la superficie y del estado de partida, pero también de las divisiones interiores y las instalaciones necesarias. Acondicionar un despacho existente tiene un alcance distinto al de transformar un espacio vacío. La propuesta debe especificar qué trabajos, materiales y equipamiento quedan incluidos.
Cuéntanos el número aproximado de puestos, el uso de cada zona y si el negocio debe seguir funcionando durante la obra. Con esa información se pueden valorar fases, accesos para materiales y el momento adecuado para los trabajos que interfieren en la actividad.
Para obras en las zonas compartidas del edificio, consulta las reformas de comunidades.
Resolvemos tus dudas
Depende de las áreas afectadas, del ruido y de si se pueden mantener servicios y recorridos de uso. Una obra por fases puede ser viable si existen zonas independientes. Antes de fijar fechas, identifica qué actividades no pueden interrumpirse y qué trabajos requieren dejar libre el espacio.
No por sí sola. La privacidad depende del conjunto: mampara, puertas, encuentros y posibles pasos de sonido por techo o instalaciones. Además, reducir el eco dentro de una sala no es lo mismo que impedir que se escuche desde otra. Conviene definir el nivel de privacidad que necesita cada zona.
Antes de cerrar la distribución y los acabados. El número de puestos, las salas de reunión y los equipos determinan dónde hacen falta conexiones. Coordina las necesidades con el responsable informático y deja claro qué cableado o equipamiento se incluye en la propuesta.
Depende de las tareas del equipo. Las llamadas y reuniones requieren condiciones distintas a las del trabajo compartido. Conviene combinar necesidades de privacidad, colaboración, luz y recorridos antes de decidir las divisiones. Una distribución abierta no resuelve por sí sola el aprovechamiento del espacio.
Puede valorarse si están en buen estado y son compatibles con la nueva distribución e instalaciones. Facilita sus medidas antes de cerrar el proyecto y acuerda desmontaje, almacenamiento y montaje. Reutilizar elementos exige comprobar que sigan siendo adecuados para el uso previsto.
Revisa demoliciones, divisiones, pavimentos, pintura, instalaciones y remates. Mobiliario, equipos informáticos, climatización y otros trabajos especializados deben constar expresamente si se incluyen. También conviene acordar fases y cualquier condicionante de la actividad para comparar propuestas equivalentes.
Indica la zona, el estado actual del espacio y los cambios que quieres realizar.